Alfa 103.9FM
Una Señal Celestial

El Devocional: El Pecado Enferma

 

Salmos 38:3 (NTV) Debido a tu enojo, todo mi cuerpo está enfermo; mi salud está arruinada a causa de mis pecados.

 

Esta es una realidad del pecado que pocas veces se enseña. Regularmente, cuando se habla de pecado, se menciona la condenación, el infierno y la separación de Dios, lo cual es verdad. Pero existe otra consecuencia muchas veces ignorada: el pecado enferma el cuerpo.

 

El pecado no solo afecta el alma, sino que deteriora la salud física y va acortando la esperanza de vida. Personas que murieron tempranamente fueron, en muchos casos, aquellas que practicaron pecados de manera consciente, repetitiva y constante, aun sabiendo que era incorrecto.

 

Pensemos, por ejemplo, en quienes se aferran a un vicio. El alcohol, las drogas, la glotonería o cualquier desenfreno destruyen poco a poco el organismo. Aunque la persona es consciente del daño, no logra refrenarse. Ese pecado deliberado enferma.

 

También ocurre con pecados que solemos minimizar: el enojo, el señalamiento, la crítica y el juicio. Aunque muchos piensan que solo el adulterio, la fornicación, el robo o el asesinato son pecados, la Biblia enseña que la murmuración, los chismes, la rebeldía y la amargura también lo son. Estos pecados del carácter afectan el interior y pueden provocar incluso enfermedades graves como cáncer o daño en órganos vitales.

 

Desde el principio, Dios estableció esta ley. A Adán y Eva les dijo: “El día que desobedezcan, ciertamente morirán.” Ellos sabían que era incorrecto, pero desobedecieron. Y desde entonces, la consecuencia del pecado es clara: la paga del pecado es muerte. Pero antes de matar, el pecado enferma, desgasta y destruye el cuerpo.

 

Esto es lo que expresa el salmista en el Salmo 38:3: “Debido a tu enojo, todo mi cuerpo está enfermo; mi salud está arruinada a causa de mis pecados.” David reconoce que su enfermedad y su sufrimiento eran consecuencia de su pecado.

 

No murió como Moisés, que a los 120 años subió solo a la montaña lleno de vigor, ni como Abraham, que a los 175 años aún tenía fuerzas, hijos y vitalidad. David, en cambio, estaba enfermo, con un cuerpo debilitado y una salud arruinada. Él sabía cuál era la causa: el pecado.

 

Este mensaje es especialmente para los jóvenes y adultos entre 25 y 40 años. En esa etapa muchos caen en pecados deliberados, especialmente de desenfreno sexual. Engañan a sus esposos o esposas, contratan prostitutas, buscan satisfacer sus deseos ocultamente. Piensan que lo controlan, que nadie lo sabe, que nada pasa. Pero la verdad es que su cuerpo se va enfermando y su vida se va acortando.

 

¿Dios tiene misericordia y perdona? Sí, definitivamente Dios perdona. Si pedimos perdón, Él limpia nuestros pecados. Pero debemos entender algo: aunque el espíritu puede ser salvado, el cuerpo queda marcado por las huellas del pecado. La enfermedad y el desgaste físico son consecuencias que no siempre desaparecen.

 

Por eso hoy el llamado es claro: dejemos de pecar.

 

ORACIÓN

 

 

Padre Celestial, en el nombre de Jesús de Nazaret te damos gracias porque tu Palabra siempre es medicina para el alma. Tú nos guías y nos enseñas la conducta que debemos seguir.

 

Hoy pedimos perdón, Señor, porque reconocemos que hemos sido rebeldes a tu Palabra. Desde Adán y Eva quedó establecida una ley: la paga del pecado es muerte. Antes de la muerte viene la enfermedad, y hoy entendemos que el pecado deliberado, consciente y racional tiene la capacidad de destruir nuestro cuerpo.

 

Señor, te pedimos que este mensaje llegue a tiempo. Que aquellos que todavía están en sus 20, 30 o 40 años reconozcan que aunque hoy se sientan fuertes y oculten su pecado, tú todo lo ves. Hazles entender que el pecado enferma, que acorta la vida y deja marcas imborrables en el cuerpo.

 

Padre, bendigo a cada persona que lee este devocional. Oro para que abandonen el pecado, suelten las relaciones ilícitas, dejen la rebeldía y busquen agradarte con sus caminos.

 

Gracias porque en ti siempre hay misericordia y perdón. Te lo pedimos en el nombre poderoso de Jesús de Nazaret. 

 

 

Amén y amén.

 

¡Bendiciones!

©️ 2024 Alfa 103.9FM All Rights Reserved.
Website Powered by Reino7®️